El amor maduro

El amor maduro

Entrevista a Claudio Naranjo de lo que él considera qué es el amor maduro y cómo con tanta frecuencia caemos en lo contrario, en amores infantiles.

–         CN: El amor maduro, es el amor en una persona madura, y una persona madura es una persona que ha superado su neurosis, las perturbaciones emocionales que casi todo el mundo tiene. Uno crece con un trauma amoroso. En la adolescencia, cuando aparece la época genital, se busca recuperar la madre. Mientras la persona tiene un sueño de amor, de que el otro es la persona que va a llenarlo, está pidiendo, tal vez, peras al olmo. Si uno tiene un deseo muy grande de amor y se casa, creyendo que se casa por amor, pero en realidad se casa para recibir un amor que no ha tenido. Lo normal es que el amor entusiasta, tipo adolescente, dura a lo más siete años; porque simplemente la gente va descubriendo la verdad del otro. Y la verdad es que el otro tiene defectos, y no corresponde a ese sueño de la perfección de que el otro es exactamente lo que uno había imaginado.

 Maestro, y con tanta novela, tanta cenicienta en los cuentos de hadas que uno lee cuando tiene cinco años, ¿usted cree que es posible llegar al amor maduro, con tanta información que tiene en la cabeza y alrededor? ¿usted cree?

–         CN: Yo creo que la información no ayuda, pero tampoco debe ser un impedimento. Uno para aprender a amar tendría que tener un elemento de autoconocimiento, sobre examinar como ha sido la vida de las propias relaciones, entender el falso amor, entender lo que uno llama amor, pero que es más bien deseo de amor, que uno le pasa como que pasa gato por liebre. Las novelas tienen muchos amores ficticios, amores de tango, amores de bolero. Dos personas en paz se pueden amar muy serenamente, y muy profundamente, muy satisfactoriamente, pero sin tanta ansiedad.

–         CN: Yo creo que hay una sobrevaloración de la sexualidad y del amor romántico, también. En una convivencia también puede que no sea lo más importante, puede que, son muchos factores de la vida que hacen que la vida sea feliz. El que la gente se entienda unos con otros, el tener una vida productiva, y sobre todo el sentirse que uno crece junto al otro. La vida es un proceso de evolución, entonces las compañías que uno se busca tienen que ser buenas para eso.

RELACIONANDO LA AUTOESTIMA Y COMER EN EXCESO.Una Perspectiva gestáltica.

RELACIONANDO LA AUTOESTIMA Y COMER EN EXCESO.Una Perspectiva gestáltica.

Una Perspectiva gestáltica.

 La comida proporciona placer y además es un placer sin condiciones. La relación con la comida puede llegar a ser desequilibrada cuando se utiliza de forma compulsiva y para algo más que saciar el hambre.
La explicación del porqué esta relación puede llegar a mantenerse indefinidamente se debe a que sabemos que la comida no puede abandonarlos. Comer compulsivamente es una autoagresión que comienza con la necesidad de calmar la ansiedad por el camino del placer de la comida, y termina por el arrepentimiento y el sentimiento de culpa

Hay algunos aspectos característicos  en la personalidad de la gente con sobrepeso, cuando ya se ha descarado que sea un problema orgánico. Son los siguientes:

1.La autoestima

 Las personas que tienen autoestima alta, gestionan con más facilidad los distintos problemas y objetivos de la vida sin accionar y desarrollar un estado de ansiedad, mientras que la falta de autoestima convierte a una persona en un ser  vulnerable ante las dificultades de la vida.

La ansiedad o la sensación de ser una persona desafortunada, a menudo se debe a una escasa autoestima. Cuando no se tienen herramientas para trascender las dificultades de la vida,  lo habitual, es tratar de evitar el sufrimiento  de diferentes maneras, algunas de éstas son: comiendo.

  1. La comida y el amor 

 Los niños que han tenido una sana relación con el amor, esta se mantiene a lo largo del tiempo siendo favorable a la hora de gestionar las emociones.

Los niños que no se han sentido amados, reconocidos, ni entendido bien, tratan de adaptase como mejor pueden y han aprendido que ante una situación emocional difícil a utilizan algunas de las siguientes diferentes estrategias: rebajar las expectativas, dejando de pedir lo que necesitan, no hablando sobre lo que duele y intentan no necesitar, no recibir consuelo… etc.  

En algún momento dejan de esperar que les reconozcan y empizan a confiar en sólo en ellos mismos y su propio sustento, consuelo y placer.  Se puede dar entonces la rutina de comer y a comer.

Los niños que han tenido una sana relación con el amor, esta se mantiene a lo largo del tiempo siendo favorable a la hora de gestionar las emociones.

Los niños que no se han sentido amados, reconocidos, ni entendido bien, tratan de adaptase como mejor pueden y han aprendido que ante una situación emocional difícil a utilizan algunas de las siguientes diferentes estrategias: rebajar las expectativas, dejando de pedir lo que necesitan, no hablando sobre lo que duele y intentan no necesitar, no recibir consuelo… etc.  

En algún momento dejan de esperar que les reconozcan y empiezan a confiar en sólo en ellos mismos y su propio sustento, consuelo y placer.  Se puede dar entonces la rutina de comer y a comer.

Se transfiere el dolor de la espera a ser amada al dolor de ser gorda/o. El amor duele, la gente engaña, se va…  se ha protegido cuidadosamente ante la posibilidad de sentir el dolor de la traición; se ha buscado un amante, segura de que nunca la abandonará: La comida.

  1. La intimidad

 En ocasiones  se da un desajuste interno entre lo deseado y lo que “debemos” hacer. Esto se traduce en ansiedad, estrés, mecanismo de evitación, de evasión… en relación al tema que trato, en comer para no  pensar, para no exponerse.

Cuando hablo de Intimidad, me refiero a la capacidad de escuchar, de escucharse. La persona opta por no seguir las insinuaciones sensoriales de su cuerpo, al encontrarse tan profundamente alejada en sí misma. Se trata de habitar tu verdadero Yo, identificar  necesidades y deseos. Se trata de anclarse en sí mismo evitando la confluencia con el mundo. Separar el yo de el Nosotros.

 El amor es un estado de conexión recíproca, bidireccional, que incluye la vulnerabilidad y la entrega  y que exige autovalorarse y ser constante, y es también una disposición a enfrentarnos a lo peor de nosotros mismos en vez de rehuirlo.

 La sobrealimentación sustituye  a la relación con el mundo, con los otros. La relación con la comida asegura la unidireccionalidad ,  el placer y no produce tensión emocional.  El obeso se convierte en un ser solitario desconectado de sus propios deseos y necesidades que ha aprendido a sobrevivir sin pensar en él, sin sentir.

El sobrepeso es el síntoma no el problema.

 El tratamiento de obesidad no son las dietas, ni los gimnasios (estos son complementos al tratamiento) sino en reconocer qué evita cuando come compulsivamente.  Se trata de poner una gran lupa en aquello que está ocurriendo, emocionalmente hablando, justo antes de que se active la necesidad de ingerir para rebajar y  lo que sea que esté ocurriendo.  El tratamiento se orientaría en observar como la comida es un sustituto de algo, de qué? Y  observar la carga autodestructiva que conlleva la sobrealimentación tanto a nivel de salud física como emocional.

Montse Fernández. Psicóloga col.19068

Terapeuta Gestalt

Bibliografia:

Geneen Roth. 1992. “Cuando la comida sustituye al amor”. Barcelona. Urano

Peñarrubia, F. 1988. Terapia Gestalt. La vía del vacío fértil. Madrid: Alianza.