¿Qué mantiene a la pareja unida?

¿Qué mantiene a la pareja unida?

5 Claves para mantener la pareja unida

 

El amor es el vehículo que une a la pareja pero ¿cómo se crea y mantiene el amor? Según lo expertos (en investigar, no en el amor): con la unión, la equidad y el perdón.

 El rencor es uno de los grandes enemigos de la pareja.

La sexualidad, al contrario de lo que muchas personas creen, no es un elemento trascendental que une a la pareja irremediablemente. Está comprobado que la pasión sexual decae después de las primeras semanas, si se compara al cabo del año y medio de iniciarse la relación, la frecuencia de las relaciones sexuales disminuye en aproximadamente el 50%.

La relación de pareja es un proyecto común que empieza por ser un proyecto propio. Para casi todo el mundo, vivir en pareja es la meta de su existencia, es incluso más importante que lograr reconocimiento profesional o fundar una familia.

Son sólo cinco pautas, consejos, observaciones, algunas con bastante sentido común, otras con mucha dosis de respeto y todas, en general, difíciles de mantener a lo largo del tiempo sin haber aprendido a trascender las dificultades junto a la otra persona.

Apostar por una relación es no perder nunca de vista que: el trabajo es mutuo, que el otro puede equivocarse, que nosotros no somos perfectos y que la relación es muy importante ya que mucha de la felicidad que te ofrece la vida nace de esa unión.

Montse Fernández. col.19068
Psicóloga en el Prat de Llobregat

Ha contiuación los cinco aspectos más importantes a cuidar si queremos tener una relación duradera:

 

1) LA RESILIENCIA, es decir la capacidad de sobreponerse a los contratiempos del día a día juntos. Si la relación se mantiene en el punto adecuado, la ayuda mutua y la comprensión será el campo labrado donde plantar las nuevas semillas y recolectar los proyectos comunes.

2) CARÁCTER PARECIDO, según algunos estudios, concretamente el Pairfam, cuantas más analogías de carácter entre los miembros de una pareja, más satisfactoria será la relación.

3) DISTRIBUCIÓN EQUITATIVA DE LAS TAREAS domésticas. Parece ser que cuando el hombre limpia y cocina a menudo, la garantía de éxito es mayor.

 

4) COMPARTIR EL TIEMPO DE OCIO. Otro factor que une a las parejas y si es con lo hijos, más. Mantenerse unidos equivale a hacer algo juntos que nos una, que cree el vínculo, por lo tanto el amor es una actividad.

5) EL PERDÓN. Ser capaz de perdonar al que te ha ofendido, pero ser capaz de perdonar desde el corazón, no desde la frivolidad o la indiferencia.

10 consejos para superar el Síndrome postvacacional

10 consejos para superar el Síndrome postvacacional

10 consejos para superar el Síndrome postvacacional

Es una sintomatología de origen físico y psicológico que se da cuando hemos de adaptarnos a un ritmo diferente al que nos hemos habituado. Estadísticamente se da entre el 35 y el 40% de la población.

Dicen los expertos que si te gusta tu trabajo, te sientes realizado y el estrés no te supera, hay un equilibrio entre lo que doy y lo que recibo, entonces no suele ocurrir que se de el síndrome postvacacional.

En cualquier caso, se dé más o menos, el impacto para la salud es leve porque generalmente la sintomatología se diluye en pocos días. Si lo cosa no decayera con el tiempo seria el momento de consultar a un especialista ya que probablemente hay encubierto algún otro desajuste que se ha de tratar.

 

¿Cuales son los síntomas de esta desadaptación?

Irritabilidad, sensación de cansancio, apatía, desmotivación, mutismo, ansiedad, insomnio, introversión social, dolor muscular de cabeza, problemas de estómago…

Estos síntomas son normales en todo proceso de adaptación a un ritmo distinto. En todo caso estaría bien establecer estrategias para que esta vuelta de vacaciones fuera menos estrenaste, he aquí algunos consejos:

  1. Trabajar motivado: aprovechar el nuevo periodo para poner algún objetivo algo que pueda hacer fijar nuestra atención en un proyecto que nos pueda motivar y a la vez alejarnos de la melancolía de las vacaciones.
  1. Lista de Prioridades: organizarse bien la agenda para concentrarnos en las tareas que hemos de hacer y así procurar tener un tiempo de descanso o para hacer algo ocioso.
  1. Pequeña escapada: trata de organizarte algo agradable para el primer fin de semana posterior al  de las vacaciones que pueda servirte como recompensa en esa primera semana laboral.
  1. Haz ejercicio: Intenta practicar algún tipo de deporte cada día para eliminar el estrés y bajar la tensión del momento. Caminar ya es suficiente, no hace falta grandes marcas
  1. Olvídate del reloj: Durante la jornada laboral, no mires constantemente el reloj. Si no lo necesitas, no lo lleves puesto.
  1. Respeta el horario de comidas y sueño: Encontrarnos bien facilita mucho sentirnos a gusto con nosotros mismos y recuperar el ritmo anterior a las vacaciones. Come equilibradamente y procura un adecuado descanso.
  1. No alargues las vacaciones hasta el último día: es muy aconsejable anticiparse unos días a la incorporación laboral para recuperar la rutina progresivamente y aprovecha esos días de transición para restaurar horarios más comunes a los utilizados antes de las vacaciones.
  1. Comodidad: Procúrate un espacio de trabajo cómodo y ordenado donde poder organizarse
  1. Refuerzo positivo: anótate en el móvil o agenda frases positivas que leer durante los primeros días

–       Siempre mantén en tu cabeza, que puedes hacer cualquier cosa que te propongas.

–       La suma de la perseverancia y la firmeza producen el éxito.

–       Alcanzar toda meta siempre es el inicio de otro camino.

  1. Transitoriedad: recuerda que se trata de un periodo adaptativo como consecuencia de un periodo largo de estar “desconectado” de una tareas, que se pasa, que nos adaptamos como los adaptamos a el jet lag a miles de cosas más. Entrevista en PlanetaPrat 03/09/12

 

 

Montse Fernández.

Psicóloga col. 19068. Terapeuta Gestalt

Consejos básicos ante una crisis de ansidad

Consejos básicos ante una crisis de ansidad

CRISIS DE ANSIEDAD

 

Una Crisis de Ansiedad es una reacción exagerada del organismo cuando cree percibir algo que “interpreta” como PELIGROSO. El cuerpo se pone en un estado de “huir o atacar” liberando un chute masivo de adrenalina que acelera el corazón y la respiración y que provoca sudoración, boca seca, taquicardias y otras sensaciones muy desagradables. Puede suceder puntualmente, o en repetidas ocasiones. Lo que sí es cierto es que es una experiencia difícil de transitar y que puede afectar al desarrolla natural diario de una persona.

 

Los ataques de pánico no suponen ningún peligro. No pueden dañar su salud física, ni mental; ni pueden hacer que se pierda el control, aunque esto es difícil de integrar. Vamos a dar unos consejos:

Consejos básicos:

  1. Baja la velocidad de tu respiración: inhala durante cinco segundos expandiendo el vientre. Aguanta la respiración durante 15 segundos, y saca el aire durante diez. Repítelo 5 o 6 veces hasta que tu respiración se normalice. Si estás hiperventilando, pon tu mano sobre tu boca. Cuando hiperventilas, tu sangre se llena de oxígeno, provocando esa sensación de pánico. Al taparte la boca recuperas el bióxido de carbono de la sangre y se normaliza la respiración.
  1. Racionaliza: recuerda que esas sensaciones son sólo provocadas por la adrenalina, que no es un ataque al corazón y que pronto pasará.
  1. Concéntrate en otra cosa: mira tu zapato izquierdo y descríbelo como si estuvieras dando información a la policía. A veces, el miedo a tener un ataque de pánico es peor que la razón por la que originalmente sufrías el ataque.
  1. Deja los estimulantes: deja la cafeína, ya que aumenta el ritmo cardíaco y te hace más irritable.
  1. Distráete: si es posible, aléjate de la situación y sal a caminar. Incluso una corta caminata de diez minutos te puede relajar e incluso quemar algo del exceso de adrenalina que has producido.

 

Alejarse de la situación es una medida a corto plazo. Si nos alejamos del objeto fóbico la ansiedad decae, pero esta no es la solución definitiva ya que la reacción ansiosa ante eso que nos ha provocado la ansiedad va ha seguir ahí sino se trabaja, sino se consulta a un psicólogo que nos enseñe cómo  hemos de gestionar la situación y cual es el origen de ese miedo.

Para controlar la tensión que nos produce recordar, acercarnos o imaginarnos el objeto ansioso, es importante conocer métodos de control de la ansiedad como la respiración diafragmática y la relajación muscular de Jacobson.

Montse Fernández.

Psicóloga Sanitaria, terapeuta gestalt.

Aprender a escuchar

Aprender a escuchar

Aprender a escuchar

 

¿Es lo mismo escuchar que oír?

No hace falta más que sentarse en la terraza de un bar y observar cómo habla la gente, cómo se comunican, cómo se atropellan las frases. ¿sabemos escuchar? ¿Es lo mismo escuchar que oír?

 No, no es lo mismo. En la escucha hay atención e incluso algunos, son capaces de empatizar silenciosamente con el emisor y establecer una relación bidireccional y oir, es algo mecánico donde no hay una auténtica conexión con lo que el otro dice y donde muy a menudo se interpreta lo que escuchamos y aprovechamos para decir “la nuestra”.

 Desde niños, en la escuela nos enseñar a hablar y a escribir, pero nadie nos enseña a escuchar. ¿Cuántas veces en una conversación somos capaces de interrumpir a nuestro interlocutor con la excusa de que lo que vamos a decir es más interesante, importante o certero?

Tipos de escuchas

 Estamos tan ensimismados en nuestros propios asuntos que es habitual dar poco valor a los que nos dicen y por inercia, según el carácter, acabamos por desarrollar estilos insanos de escucha donde canalizar nuestra necesidad de sociabilizarnos.

  Tipos de escucha, pero ahí van algunos:

  • Escucha de falsas buenas intenciones: esta es muy habitual, es cuando te pones más sabiondo que el otro y con la excusa de hacerlo por el otro, por compasión, para ayudar, le ofreces “sabios” consejos.
  • Escucha “labrando el terreno”: se trata de utilizar al interlocutor para hablar de uno mismo, dar la vuelta a la conversación.
  • Escucha “a traición”: es un tipo de escuchar donde utilizas lo que se intenta comunicar para menospreciar al otro, reírte o quitarle importancia.
  • La falsa escucha: esta también es común, interlocutores que parecen que escuchan pero que en realidad, curiosamente, sólo están pasando el tiempo. Este tipo de conversaciones suelen ser unidireccionales. Uno habla, y el otro hace que escucha.

La necesidad de aconsejar.

Aconsejar hace que nos sintamos mejor, especialmente cuando el que habla es alguien que está necesitando salir de una situación, que se encuentran ante alguna dificultad de difícil solución. Nos invade la urgencia de aconsejar y muchas veces, con la falsa seguridad de creer saber qué es lo que el otro necesita.

Aconsejar no es fácil, es complicado conocer qué es lo que más conviene al otro porque nuestros consejos están codicionados por nuestras experiencias, creencias y conocimientos. A menudo no prestamos demasiada atención a todo lo que nos comunican y se aconseja de manera arbitraria, sin ningún criterio, sólo el de “yo sé más que tú”.

La escucha empática

La primera vez que escuché este término fue en la formación como antes de licenciarme como psicóloga.

Como indica la palabra se trata de ponerse en el lugar del otro para tratar de comprender su posición, sus dudas, sus dificultades, sin juzgar. Se trata de interiorizar que el otro puede tener otras maneras de pensar y de vivirse y no porque nuestras gestiones personales sean diferentes a las del otro, aquellas, las de el otro menos válidas.

La escucha ha de ser con los cinco sentidos, mostrar interés, hacer preguntas que pueden ayudar al otro a encontrar la manera de resolverse. Y si realmente queremos “participar” en la conversación, se trata de darle al otro una herramienta que conduzca la conversación a un mayor conocimiento del problema, llegar a un lugar donde por si solo uno no puede llegar.

Cuando practicamos la escucha de una manera en activa, mostramos interés, haciendo pensar al interlocutor, Por ejemplo, con preguntas bien planteadas podemos abrir posibilidades de que no se han planteado facilitando hallar una solución al tema tratado.

 Hay mucha literatura al respecto y está confirmado que en realidad quien controla una conversación no es quien más habla, sino quién mejor escucha. Escuchar al otro nos permite comprenderles, interesarnos por sus preocupaciones nos hace más humanos.

Montse Fernández

Psicóloga  sanitaria. Terapeuta Gestalt

Emociones que curan

Emociones que curan

Emociones que curan

 

Deepak Chopra fue uno de los primeros médicos que investigó en la capacidad del ser humano en curarse cualquier enfermedad y en generar emociones que curan.

Actualmente, son muchos los médicos que abren el debate sobre la incidencia en las actitudes y las emociones en el proceso de curación de las enfermedades desde la más leves a las más conocidas y temidas. Emociones que curan.

Las emociones como parte del proceso de «la curacion»

 

Bruce Lipton, en su libro «La biología de las creencias» habla de la reeducación de las creencias y percepciones limitadoras que condicionan nuestra manera de pensar, sentir, y vivir. Contra LV:  http://www.lavanguardia.com/lacontra/20110909/54213913374/lo-que-pensamos-varia-nuestra-biologia.html

Por lo que veo, en lo que sí que coinciden muchos profesionales que se dedican a la salud, es que una disposición positiva mejora los índices de superviviencia de las personas que están en tratamiento.

Ante una misma lesión, el resultado clínico en mucho mejor en una persona optimista que además, confía en el tratamiento, que un paciente con actitudes negativas y desconfiadas hacia el tratamiento  y el personal sanitario.

Distrés

Por otro lado, es importante no dejarse paralizar por el miedo que puede aparecer después de la información de un diagnostico indeseado, porque ahí se puede activar un mecanismo llamado distrés (respuesta insana al estrés) que provoca que el organismo tenga reacciones soltando al torrente sanguíneo una series de sustancia que a la larga, puede provocar toxemia química promoviendo la acidez sanguínea, depresión, apatía… El medio ácido es donde más probabilidades hay que se desarrollen cédulas cancerígenas.

La interacción de las emociones, acciones, actitudes, con el sistema nervioso, endocrino e inmunológico van a ser claves tanto para el desarrollo de la enfermedad como en procesos curativos.

Dice Luis Aliga, fundador de la clínica del dolor del Hospital de Sant Pau, que la predisposición es fundamental ante situaciones de dolor. Explica que los que tinen menos recursos emocionales para encontrar fuentes de satisfacción, son más sensibles al dolor.

En resumen, las emociones y la actitud pueden ser un herramienta muy valiosa a la hora de contrarrestar un mal diagnóstico y abrirse entonces a vivirse de una manera sana, positiva y esperanzadora, pero desafortunadamente, no siempre se da. Seguro que conocemos a alguien, o bien, nos han contado algún caso que no ha sido así, que el cambio hacia la confianza y la vida saludable no les ha salvado la vida.

De todas formas, concluyo que las enfermedades son una oportunidad para pisar el freno en mucho de los casos, respirar y mirar hacia dentro sin olvidarse de lo que hay fuera, de quién y qué nos acompaña en ese momento y abrazarlo con sensatez, y porque no, con esperanza.

Montse Fernández

Psicóloga col.19068 y terapeuta Gestalt