1. La experiencia como Guía

Cuando una persona decide hace terapia. la forma de hacerlo no sólo es a través de la palabra: la experiencia, juega un importante papel. El terapeuta es un “activador, que conduce al paciente a la reflexión con el objetivo de reordenar los asuntos que le desajustan.

hacer-terapia

2. Resultados a corto plazo

No es extraño que en algunas semanas la persona que consulta se sienta más confiada viendo que existen formas de gestionar las dificultades por las que acudió al psicólogo. Muchas veces, con pocas palabras y un terapeuta eficaz, el paciente se resitúa rápidamente en un lugar que le permite tener una visión más definida del problema que favorece a que se sienta menos preocupado, ansioso y/o triste.
 Desde la primera consulta se analizan, con la profundidad necesaria según caso y cliente, cuáles son los bloqueos que dificultan que el paciente no se desarrolle como un persona completa, amada y respetada.

3. Con los esfuerzos necesarios

Siempre digo que la terapia es para valientes, pero que no se relacione con sufrimiento. Al hacer terapia se trata de recorrer aspectos personales que probablemente tengas olvidados, rechazados, camuflados o con los que confrontas o te peleas demasiado. El viaje puede ser más o menos agradable, depende de muchas cosas…  pero al final, si te respetas y confias en lo que estas viviendo y conociendo, encontrarás el destino que se ajusta a tus necesidades, ese que andabas buscando.

4. Trabajando desde la raíz

Desde el primer momento se observa el problema de raíz sin querer desvincularlo con el resto de la historia personal del paciente ni con el tipo de carácter. Se trata de descubrir el origen del problema que provoca la sintomatología.
 Al solucionar lo que causó el problema en sus inicios, todas las consecuencias en los diferentes ámbitos de nuestra vida se disuelven de manera natural.