TRATAMIENTO PSICOTERAPÉUTICO AGORAFOBIA


agorafobiaEl tratamiento irá en función de la persona, la necesidad, el grado en que la previsión del pánico está implantada en su vida; el objeto fóbico,  la edad,  la madurez  emocional… hay un sinfín de variables que pueden influir al construir un tratamiento. En relación a  las fobias existen unas pautas construidas desde la línea cognitivo-conductual que son muy eficaces.

Se trata de una serie de ejercicios con el objetivo de amaestrar la mente. Son tareas que le ayuden a comprobar, por ud. mismo, que sus temores son falsos y cómo con ellos, se activa un circulo vicioso que se retroalimenta continuamente.

Desde el área más mental se trata en primer lugar de “analizar” la base de sus interpretaciones catastróficas. Cómo ya he escrito antes, es una trampa de la mente, no hay tal situación a temer, su mente se ha construido el peligro, por lo tanto, la tarea es desaprender eso. Por lo tanto en primer lugar, hay que entender este concepto. Comprenderlo es el primer paso.

La segunda parte se completa con aprender una serie de ejercicios, estrategias cuyo objetivo es el control de la ansiedad: relajación, autoinstrucciones y la respiración diafragmática lenta.

En una situación controlada como es el espacio terapéutico, llevaremos a cabo experimentos en los que ud. mismo se provocará sensaciones que le asustan con el objetivo de aprender de ellas: ver de donde vienen, antes de qué, en qué situación o entorno, relacionado con qué, y en definitiva, aprender a gestionarlas.

Cuando haya adquirido confianza en usted mismo y en la explicación científica acerca de su problema, mediante los ejercicios será capaz de afrontar la ansiedad y las sensaciones temidas cuando aparezcan, sin tenerles tanto miedo.

En una etapa más avanzada realizaremos, primero en la consulta y después como tarea para casa, ejercicios con los que usted mismo se provocará repetidamente las sensaciones que antes le daban miedo con el objetivo de normalizar su relación con el objeto fóbico y en general, con el mundo. Con la misma intención realizará sistemáticamente actividades que antes evitaba, como hacer ejercicio físico, ir a una reunión, tomar café, etc., hasta que no le provoquen ningún temor ni malestar o al menos, controle esa situación y conozca maneras de manejarla.

La exposición a la situación tanto de forma imaginaria como real, tiene como objetivo a romper la conexión entre sensaciones internas e interpretación catastrofista (del mismo modo que se romperá la asociación entre los lugares temidos y la creencia de que sí se expone a ellos le dará un ataque de consecuencias terribles). Al final del tratamiento, no sólo habrá aprendido a controlar una situación que le estaba dominado su vida, sino que se dará cuenta que sus conductas dependen de sus creencias y de sus pensamientos, y que usted puede elegir el cambiar aquellas creencias que le hacen daño o que lo limitan en cualquier área de su vida, por otras creencias que lo ayuden a ser más feliz, a llevarse mejor con los demás o a realizar sus potencialidades.

Existen casos que combine profundizar en el origen, el las causas que provocaron ese miedo irracional. No se trata de una investigación para desgranar el pasado, es un ejercicio para comprenderse mejor, para que ud. pueda familiarizarse con el problema como parte de ud. no como el enemigo.

En estos casos utilizo técnicas gestálticas como vía para explorar el contenido emocional de la conducta. La meditación como una canal instrospectivo e íntimo necesario para cualquier persona sea cual sea su momento o estado.

Cuando existe una escena clara del pasado muy relaciona con el origen del miedo, que el recuerdo contiene un alto grado de ansiedad, lo trabajo con EMDR.

Lo más importante del tratamiento es aprender a gestionar el miedo. La forma de hacerlo es conocerlo, saber de donde viene, con qué cosa de su historia personal está relacionado y gestionarlo con las herramientas adecuadas para que no haga dueño de vuestras vidas.
El acto de acudir a un profesional para afrontar la dificultad ya es de por sí un gran acto de valentia.

Montse Fernández. Psicóloga col. nº19068

Terapeuta Gestalt