porque-mentimosOcultar la Verdad, o lo que es lo mismo, la mentira, queramos o no, es un hecho habitual socialmente aceptado. ¿Por qué mentimos? En ocasiones mentimos sin darnos cuenta, lo tenemos mecanizado internamente. Por ejemplo, “la buena educación” nos aconseja y autoriza a no decir la verdad en ciertas circunstancias.

Es cierto que puede llegar a ser dudoso calificar de mentira ciertas respuestas rápidas que forman parte de algunas costumbres sociales. La más común de las mentiras es “todo está bien”. Hay otras que también forman parte de las más conocidas que son: “que bien volver a verte”, “ya te llamaré”, “tenemos que vernos pronto”, estoy en camino” “esto bien” etc…

Son muchas las ocasiones en las que ocultamos la verdad. No es extraño introducir algún elemento de ficción cuando narramos nuestras historias, nuestra realidad. Nos parezca bien o mal, es un hecho incuestionable que la mentira está integrada en nuestras relaciones humanas.

En ocasiones la mentira forma parte de la verdad.

¿Por qué mentimos?

Aparte de la mentiras admitidas socialmente, se dan también otro tipo de mentiras cuyo el objetivo en nuestra protección o seguridad. Por ejemplo:

  • Por temor: cuando tememos que algo que teníamos puede desaparecer y sentirnos tristes, ansiosos y/o desconsolados, es decir, ante la angustia de la pérdida.
  •  Para eludir responsabilidades
  •  Para cuidar la imagen. Hay mentiras vinculadas con querer agradar, tratar de ser aceptado o que implican salvar la imagen. A veces se enmascaran los defectos y sólo se muestra lo mejor.
  • Para lograr algo. Buscar algún beneficio, obtener un trabajo, un ascenso… En general para obetenr algo que nos satifará de alguna manera
  • Evitando el castigo. Ante la ocurrencia de una sanción se puede incurrir en mentiras, tratando de esquivar el castigo.
  • Por inseguridad o desconfianza. Por necesidad de ser aceptados, o bien, por intereses en acercarnos a nuestro interlocutor

 

Según una encuesta del diario Daily Mail, el común de la gente dice cuatro mentiras al días, lo cual significaría emitir unas 100.000 en toda una vida.

Cuando la costumbre de mentir se convierte en patología, la distinción entre realidad y mentira se confunde. El mentiroso cree sus mentiras y ahí, sí que se puede hablar de un comportamiento patológico. Ocultar la verdad, cuando se hace muy frecuentemente y sin ser necesario, ni permitido socialmente, suele relacionarse con conductas o patologías adictivas: la personalidad adictiva hará cualquier cosas por satisfacer su objeto de deseo, por supuesto, si es necesario, mentir.

Creo que decir siempre la verdad no es posible, mentimos porque hay verdades u opiniones que no siempre van a gustar a todo el mundo. En ambientes socialmente permitidos para ser condescendiente se autoriza y lo aceptamos mutuamente. En círculos más personales e íntimos la mentira pone en juego la relaciones, por eso, en esos caso, piensa antes de mentir. Si eliges la mentira en la mayoría de las situaciones, probablemente a llegado el momento de plantearte una de estas dos cosas: dejar la relación o investigar qué está pasándote para utilizar la mentira para maquillar la realidad.

Montse Fernández

Psicóloga. Terapeuta Gestalt