Miedo a contarlo en casa

Seis de cada 10 jóvenes seria muy o bastante difícil contarles a su padre que les gusta alguien del mismo sexo. Y la mitad de los jóvenes entre 15 y 29 años les pasaría también con las madres.

Según un estudio de Injuve. El 9% de los jóvenes cree que su padre rompería la relación con él si pensara que es homosexual, bisexual o transexual.

psicologos en hospitaletEn relación a como ven los jóvenes heterosexuales a los que no los son, se detecta según el estudio, una “cierta mejoría” que se relaciona con los “avances legales” del anterior gobierno que han facilitado la visibilización de la diversidad sexual.

Sin embargo aún un 20% de los heterosexuales muestran rechazo hacia las personas que no son como ellos y que muestren públicamente sus afectos entre personas del mismo sexo.

Este estudio nos revela que cada vez estamos más cerca de la aceptación pero aún queda mucho camino, aún estamos lejos de tener una educación sexual respetable para todos.

Una de las dificultades que ocurren ante el trabajo de aceptar a un hijo homosexual, es lo lento y silencioso que es. Una vez conocida la noticia y del primer brote de rechazo suele llegar un silencio incómodo. El chico o la chica homosexual pasa de “la valentía” que dirigió la acción de contarle a los padres que es gay a la tristeza y frustración de la no aceptación.

Son dos importantes acontecimiento en la vida del chico o chica de ese momento. Primero, ver, notar, sentir, pensar que su condición sexual no es como la de la mayoría y que en la mayoría de casos se asocia a problemas en la escuela, insultos, confusión, depresión, apatía, autodestrucción etc.. y por otro lado darse la situación que en casa no han aceptado sus revelación de ser un joven gay.

El proceso de aceptación, en ocasiones, es lento porque muchos padres esperan que su hijo se haya equivocado con la excusa de que la adolescencia y sus consecuencias hayan confundido al joven. También es lento silencioso porque como en muchos otros temas delicados de relaciones, necesidades y deseos, nos parece que si no se habla de eso se olvida, pero es muy difícil dejar de pensar en un asunto que vive con el hijo las 24h. del día. Hay padres que buscan ayuda de un psicólogo tratando de ayudar a resolver la desorientación del hijo pero no deja de ser una estrategia más para pasar en manos de un profesional psicólogo para que les ayude a resolver algo que han de hacer ellos mismos cómo aceptar que tienen un hijo que no está enfermo sino que no es cómo ellos esperaban.

No hemos de olvidar la carga social que tiene tener un hijo gay especialmente para los hombres, en un país donde se contempla la homosexualidad desde la distancia, unos con curiosidad inhibida y otros con agresión desinhibida y pocos desde la naturalidad de la diversidad.

Montse Fernández.