Ser terapeuta.

 Para Fritz Perls no existía diferencia entre la persona madre, hija, vecina…. y la persona que queria se terapeuta. No creía en el concepto de “enseñar” a terapeutas sino que hablaba de “guiarlos” a ser ellos mismos.

“Ser uno mismo”, estar aquí y ahora y permanecer despiertos. Ser responsables de nuestras acciones y sentimientos

El terapeuta debe entender su trabajo como algo más que vocacional, distinto, apartado de la técnica. Su tarea es un oficio que tiene que ver con la maestría del artista, algunos relacionados con la compresión y el buen manejo de algunos conceptos clásicos de la psicoterapia: transferencia, encuadre, diagnostico.

ser-terapueta-ser-uno-mismoPara ser terapeuta, para apoyar lo genuino y confrontar lo falso-evitativo de un paciente, se basa en su propia experiencia (al menos, así debería ser). Su trabajo personal de asimilación e integración han de ser constantes, de manera activa, vivencial y en todos los ámbitos de su vida. Esta es la única diferencia entre él y su paciente, es decir, que el terapeuta lleva más “camino hecho” y es por eso que tiene aptitudes para acompañar a un paciente. Ésta, no es más que otra persona que no ha aprendido a reconocer sus crisis, neurosis, mecanismos…. y auto asimilarlas.

El terapeuta empieza por permitir que el paciente se descubra alguna de las partes de si mismo, de su poder que aún no reconoce. Este descubrimiento es la esencia del trabajo terapéutico. Debe moverse con soltura y habilidad. Ser imaginativo para poder alimentar y canalizar el flujo que el paciente, que este se autodescubra   facilitando y animando a la exploración, en el caso que lo que se este buscando sea “apoyar” al paciente, o por lo contrario manejarse en una posición más dirigida a la “frustración”. Perls aporto a la labor del terapeuta el concepto “frustración” en aquellos casos en el que el paciente juega sus conocidos papeles de manipulación. “Es una estrategia que incluye desde los gestos más abortivos hasta un breve mensaje verbal airado ante el retraimiento o evasión del paciente”.

El terapeuta bloquea al paciente como recurso para impedir que este siga su juego manipulador interminable, entonces, puede ocurrir, que lo descoloque, que lo situé en un lugar donde no se sabe mover y el paciente cree que no tiene recursos internos para salir de ahí. No tiene la experiencia, es nuevo para él ya que consciente o inconscientemente, lo ha ido evitando a lo largo de toda su vida. Se siente aturdido, confuso, cansado… activado por la ansiedad…. El paciente puede paralizarse porque “haya tocado” con algo relacionado con su existencia o algún aspecto de la misma. La impotencia, la dependencia y con sentimientos dolorosos. Si ha podido profundizar con la experiencia, se abre al mundo desconocido.

Son momentos difíciles para el paciente que el “buen” terapeuta debe saber como acompañarlo, estar disponible con tacto y eficacia, sin entrometerse, no es fácil… el encuentro entre terapeuta y cliente, no siempre se da.

El terapeuta debe manejarse con soltura y con humilde confianza en si mismo. Reconocer que es lo que le falta al “guiso” con solo olerlo, como el experto cocinero.

 

 

“La experiencia es punto más profundo de la actitud”

Mantenerse en contacto con el otro sin perder el contacto con uno mismo es uno de los puntos de anclaje del terapeuta gestáltico, pero a este nivel no es posible llegar sin la práctica y el autoconocimiento personal.

La actitud se puede “educar”, la técnica “aprender”, pero solo la experiencia es la que viabiliza la fusión de las otras dos y bien utilizada, posee múltiples y variados recursos.

Las técnicas son peligrosas cuando pueden convertirse en trucos. El terapeuta es su mejor técnica. Su experiencia, el conocimiento de sus acciones y sentimientos, son el más valioso instrumento terapéutico.

 

 

Conciencia interior

Cuando leo sobre la actitud del terapeuta en Gestalt me remite continuamente a lo leído sobre budismo, zazen, Zen.

Comparta lo expresado por C.Naranjo cuando menciona que Perls, consciente o inconscientemente, moldeo su terapia a un equivalente moderno de la práctica budista.

La práctica de la meditación, el cultivo de la parte espiritual, despierta la confianza que el hombre tiene en si mismo al sentirse “enraizado”. Aparece una autoconciencia de Si-mismo, que es mucho más que el Yo.

La conciencia de un estado de Ser, nos dota de unas capacidades especiales, tanto activas como pasivas. Permite al hombre vivir experiencias que trascienden aquellas que puedan darse a partir de los cinco sentidos, la intuición o los instintos. Es algo más profundo y completo. No esta segmentado.

Creo que para cultivar una actitud adecuada ante la vida has de pasar por un lento y nutritivo desarrollo espiritual. El despertar al autentica esencia del ser no es posible hasta que no desaparece de nosotros el ego, con sus puntos de fijación, que acapara y objetiviza prácticamente todo.

Me parece absolutamente imprescindible que la persona-terapeuta practique tenaz y a la vez placidamente, este despertar autentico de la forma que el crea más conveniente, pero bueno, yo veo claro que el zazen puede ser el mejor camino.

Los recursos no son necesarios para ser lo que ya somos. El darse cuenta de eso libera de cualquier dolor.

 

Montse Fernández Sánchez

Col. 19068

 

Bibliografía:

RAMS, ALBERT: Metáforas de Viaje, La Llave, Vitoria. Gasteiz, 2001

PEÑARRUBIA, F: Terapia gestalt. La via del vacio fértil, Alianza, Madrid, 1998

BAUMGARDNER P.: Terapia Gestalt, Ed. Árbol, México, 1994

DÜRCKHEIM, K.: Hara, Centro vital del hombre, Ed.Mensajero, Bilbao