¿Qué significa ser psicoterapeuta?

¿Qué entraña esta profesión?

 

 

 

Fritz Perls, gran figura dentro de la Terapia Gestalt, no creía en el concepto de “enseñar” al psicoterapeutas, sino que hablaba de “guiarlos” a ser ellos mismos.

-“Ser uno mismo”

– Estar aquí y ahora y permanecer despiertos.

– Ser responsables de nuestras acciones y sentimientos.

El psicoterapeuta debe entender su trabajo como algo más que vocacional,  sicronizado con de la técnica, en conocimiento y la experiencia.

Su tarea es  el oficio de ser psicoterapeuta, que tiene que ver con la maestría del artista, algunos relacionados con la compresión y el buen manejo de algunos conceptos clásicos de la psicoterapia: transferencia, encuadre, diagnostico.

Para ser un buen psicoterapeuta, se ha de saber apoyar lo genuino y confrontar lo falso-evitativo de un paciente. La mejor manera de aprender a hacerlo  se nuestra propia experiencia (al menos, así debería ser).

En todos los ámbitos de su vida personal el psicoterapeuta, la asimilación e integración del mundo que le rodea, ha de ser constante, de manera activa, vivencial. No se trata de ser un super-man o super-woman, se trata de tener la atención despierta.

¿Qué difencia al paciente del psicoterapeuta?

 

En este caso, la respuesta es que el psicoterapeuta lleva más “camino hecho” y es por eso que reune conocimientos y aptitudes para acompañar a una persona que reclama un guía.

El psicoterapueta no es más que otra persona que  ha aprendido a reconocer sus crisis, neurosis, mecanismos…. y asimilarlas, aprender de ellas para que no sean un obstáculo para continuar el camino de la vida.

El psicoterapeuta empieza por permitir que el paciente se descubra alguna de las partes de si mismo, las capacidad  que aún no reconoce. Este descubrimiento es la esencia del trabajo terapéutico. Debe moverse con soltura y habilidad.

El paciente ha de encontrar el camino de autodescubrimiento

 

Ser imaginativo para poder alimentar y canalizar el flujo que el paciente, que este se autodescubra   facilitando y animándo a la exploración emocional, corporal y mental.

Fritz Perls aporto a la labor del terapeuta el concepto “frustración” en aquellos casos en el que el paciente juega sus conocidos papeles de manipulación. “Es una estrategia que incluye desde los gestos más abortivos hasta un breve mensaje verbal airado ante el retraimiento o evasión del paciente”.

Un ejemplo del trabajo de un psicoterapeuta

 

 

Por ejemplo, el psicoterapeuta bloquea al paciente como recurso para impedir que este siga su juego manipulador interminable, entonces, puede ocurrir, que lo descoloque, que lo situé en un lugar donde no se sabe mover y el paciente cree que no tiene recursos internos para salir de ahí.

No tiene la experiencia, es nuevo para él ya que consciente o inconscientemente, lo ha ido evitando a lo largo de toda su vida. Se siente aturdido, confuso, cansado… activado por la ansiedad….

El paciente-cliente puede paralizarse porque “haya tocado” con algo relacionado con su existencia o algún aspecto de la misma. La impotencia, la dependencia y con sentimientos dolorosos. Si ha podido profundizar con la experiencia, se abre al mundo desconocido.

Son momentos difíciles para el paciente que el “buen” psicoterapeuta debe saber como acompañarlo, estar disponible con tacto y eficacia, sin entrometerse, no es fácil… el encuentro entre terapeuta y paciente-cliente es la base de la relación terapéutica.

Mantenerse en contacto con el otro sin perder el contacto con uno mismo es uno de los puntos de anclaje del psicoterapéuta, pero a este nivel no es posible llegar sin la práctica y el autoconocimiento personal.

La actitud se puede “educar”, la técnica “aprender”, pero solo la experiencia es la que viabiliza la fusión de las otras dos y bien utilizada, posee múltiples y variados recursos.

Las técnicas son peligrosas cuando pueden convertirse en trucos. El psicoterapéuta es su mejor técnica. Su experiencia, el conocimiento de sus acciones y sentimientos, son el más valioso instrumento terapéutico.

Conciencia Interior. La actitud del psicoterapéuta

Cuando leo sobre la actitud del psicoterapéuta me remite continuamente a lo leído sobre budismo, Zen, actitud meditativa, introspeccióon selectiva, mindfulness, atención plena, atención consciente…

La práctica de la meditación, el cultivo de la parte espiritual, despierta la confianza que el hombre tiene en si mismo al sentirse “enraizado”. Aparece una autoconciencia de Si-mismo, que es mucho más que el Yo.

La conciencia de un estado de Ser, nos dota de unas capacidades especiales, tanto activas como pasivas. Permite al hombre vivir experiencias que trascienden aquellas que puedan darse a partir de los cinco sentidos, la intuición o los instintos. Es algo más profundo y completo. No esta segmentado.

Creo que para cultivar una actitud adecuada ante la vida has de pasar por un lento y nutritivo desarrollo espiritual. El despertar al autentica esencia del ser no es posible hasta que no desaparece de nosotros el ego, con sus puntos de fijación, que acapara y objetiviza prácticamente todo.

Montse Fernández
Psicoterapéuta. Psicóloga Sanitaria Col. 19068

 

 

 

Bibliografía:
RAMS, ALBERT: Metáforas de Viaje, La Llave, Vitoria. Gasteiz, 2001
PEÑARRUBIA, F: Terapia gestalt. La via del vacio fértil, Alianza, Madrid, 1998
BAUMGARDNER P.: Terapia Gestalt, Ed. Árbol, México, 1994
DÜRCKHEIM, K.: Hara, Centro vital del hombre, Ed.Mensajero, Bilbao