LA PAREJA SALVADORA

Hay relaciones que uno de los miembros necesitan rescatar continuamente  de todas las dificultades que pueda tener su pareja procurándole así el bienestar deseado para esta última. Cuando salvar nuestro compañero se convierte en una necesidad para nuestra autoestima, la relación se vuelve tóxica, en un síndrome llamado: síndrome del salvador.

sindrome-salvador Ayudar a los demás está bien visto. En principio, es bastante difícil malinterpretar cuando tu pareja se dedica a facilitarte la vida haciendo por ti tareas que a resultan tediosas, te crean dificultad o incomodidad. Este tipos de relación fortalece el vínculo, pero con el tiempo se convierte en desequilibrado, tenso y poco responsable por ambas partes.

El salvador:  suele ser el bonachón, bonachona que busca siempre el mismo perfil de pareja necesitadora a la que salvar y conducir “por el buen camino”. No atienden a sus propias carencias, les cuesta pedir ayuda, de entregan con grandes muestras de generosidad, compasión y nobleza. su único objetivo es sentirse indispensables para su persona amada. Detrás de estas conductas altruistas podemos encontrar: falta de identidad y  una gran necesidad de ser necesitado. 

El problema aparece cuando el la respuesta de los esfuerzos ejecutados por el salvador/a no son como se espera. Se puede dar que la persona amada resulte inaccesible, no se deja controlar, no agradezca la ayuda del otro, entonces aparece la soledad del héroe ya que no es necesario para su pareja.

¿Piensas que debes rescatar a tu pareja de “malos hábitos”? ¿Le aconsejas que vaya a especialistas, médicos, psicólogos para que le ayuden? ¿Organizas su agenda, compras, etc? ¿ Te satisface pensar que tu pareja te necesita? ¿Tratas de conseguirle trabajo? ¿Buscas excusas para justificarle?

Las relaciones de parejas han de tener la tensión justa, la distancia justa. Facilitar la vida al otro para tu sentirme mejor no ayuda porque nadie está siendo responsable de sus necesidades. El mutuo apoyo, los proyectos conjuntos son imprescindibles para mantener la pareja unida, equilibrada y sana. Cuando uno de los dos protagoniza un papel que  no le toca es una señal de que hay algo que revisar.

Montse Fernández.

Psicóloga, Terapeuta Gestalt

El Prat de Llobregat