tomar contacto, gestaltVamos disparados de un lado a otro, guiados por una cabeza tramposa que nos administra la agenda. También jugamos roles, recordamos heridas y goces, previniendo peligros, organizando, preparando, calculando… Esforzándonos en infinitas verborreas sobre lo que fue,  lo que pudo ser y lo que será.

Creamos incansablemente escenarios mentales donde nuestros miedos y expectativas pueden desfilar a sus anchas con ese repetitivo argumento que  tenemos sobre nosotros mismos que autoconfirma nuestro autoconcepto y nos mantiene protegidos. Mientras, el poder del instante y de la novedad pasa por delante de nosotros sin darnos cuenta.

En nuestra torpeza sensorial, perdemos el contacto con la principal y primera fuente de conocimiento: el darnos cuenta de lo obvio, de lo que tenemos ahí delante de nosotros. Por ejemplo, en una conversación, analizamos sus significados, si nos conviene o no, si  nos hiere o no, pero no vemos los gestos, las modulaciones del cuerpo, la musicalidad y el tono de la voz, la forma en que se dan los sonidos y silencios, los ritmos… es más no vemos al otro, sólo oímos las palabras que dice. Tratamos de explicarlo todo sin más punto de vista que el nuestro, sin más autoridad que la nuestra y nos seguimos quedando tan anchos, adorando nuestras propias palabras y egos.

No nos damos cuenta de lo que llevamos por dentro: rabia, tristeza, cansancio, asco, apatía, decepción, entre otras.

Y así, vamos pasando, escogiendo sofisticados eufemismos e inventando excusas.

Nuestro cuerpo habla, como lo hace nuestra alma, pero nos anestesiamos con nuestro pensamiento compulsivo y así van pasando los días, sobrevalorando nuestro razonamiento que explica quienes creemos que somos o quienes nos gustaría ser.

Si dejáramos hablar y pensar y sólo observáramos, ¿qué pasaría? Se trata de observar las situaciones cotidianas sin tener que hacer otra cosa, sin disparar la cabeza… tal vez nos asombraríamos de cuanta información somos capaces de captar dentro y fuera de nosotros.

 

Montse Fernández

Psicóloga col. 19068 L’Hospitalet