Síndrome del Salvador

Síndrome del Salvador

 LA PAREJA SALVADORA

Hay relaciones que uno de los miembros necesitan rescatar continuamente  de todas las dificultades que pueda tener su pareja procurándole así el bienestar deseado para esta última. Cuando salvar nuestro compañero se convierte en una necesidad para nuestra autoestima, la relación se vuelve tóxica, en un síndrome llamado por la psicología el síndrome del salvador

Ayudar a los demás está bien visto. En principio, es bastante difícil malinterpretar cuando tu pareja se dedica a facilitarte la vida haciendo por ti tareas que a resultan tediosas, te crean dificultad o incomodidad. Este tipos de relación fortalece el vínculo, pero con el tiempo se convierte en desequilibrado, tenso y poco responsable por ambas partes.

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Perfil del Salvador

El salvador:  suele ser el bonachón, bonachona que busca siempre el mismo perfil de pareja necesitadora a la que salvar y conducir “por el buen camino”

. No atienden a sus propias carencias, les cuesta pedir ayuda, de entregan con grandes muestras de generosidad, compasión y nobleza. su único objetivo es sentirse indispensables para su persona amada. Detrás de estas conductas altruistas podemos encontrar: falta de identidad y  una gran necesidad de ser necesitado. 

El problema aparece cuando el la respuesta de los esfuerzos ejecutados por el salvador/a no son como se espera. Se puede dar que la persona amada resulte inaccesible, no se deja controlar, no agradezca la ayuda del otro, entonces aparece la soledad del héroe ya que no es necesario para su pareja.

¿Piensas que debes rescatar a tu pareja de “malos hábitos”? ¿Le aconsejas que vaya a especialistas, médicos, psicólogos para que le ayuden? ¿Organizas su agenda, compras, etc? ¿ Te satisface pensar que tu pareja te necesita? ¿Tratas de conseguirle trabajo? ¿Buscas excusas para justificarle?

Las relaciones de parejas han de tener la tensión justa, la distancia justa. Facilitar la vida al otro para tu sentirme mejor no ayuda porque nadie está siendo responsable de sus necesidades. El mutuo apoyo, los proyectos conjuntos son imprescindibles para mantener la pareja unida, equilibrada y sana. Cuando uno de los dos protagoniza un papel que  no le toca es una señal de que hay algo que revisar.

Montse Fernández.

Psicóloga, Terapeuta Gestalt

  ◈ Adicciones, depresión, soledad, agresividad, rechazo, entre otros, pueden ser  problemas que el que necesita ser salvado no puede resover por si sólo, que ademas se retroalimenta.

Generan problemas constantemente, por eso, el “salvador” termina siendo un punto de anclaje para ellos; es el bastón que les ayuda a avanzar y tener seguridad en la vida.

La soledad, una percepción subjetiva.

La soledad, una percepción subjetiva.

La Soledad

 La soledad, según la entrevista realizada a Louise Hawkley, es como el hambre o la sed, un estado de carencia.

La neuropsicóloga y su equipo han estudiado la soledad como vía para comprender el comportamiento humano.

Hablan, además de los perjuicios para la salud, de las consecuencias que produce este sentimiento en la actividad cortical y los circuitos cerebrales.

Curioso el siguiente dato: la soledad además de ser subjetiva, se contagia.

Propone como solución trabajar en la restructuración cognitiva social: cambiar la forma de pensar, es decir, reformación cerebral para cambiar la percepción.

Sería como empezar a ver que lo que a nosotros nos parece soledad es algo real que quizá no podemos cambiar, pero sí podemos cambiar la forma de percibirnos como seres en soledad -que no solitarios- y la manera en que vivimos esa circunstancia.

Artículo recomedadísimo :“La felicidad surge de las relaciones personales ricas”

La Vanguardia 21/12/2011

 

Montse Fernández. Psicóloga col. 19068

RELACIONANDO LA AUTOESTIMA Y COMER EN EXCESO.Una Perspectiva gestáltica.

RELACIONANDO LA AUTOESTIMA Y COMER EN EXCESO.Una Perspectiva gestáltica.

Una Perspectiva gestáltica.

 La comida proporciona placer y además es un placer sin condiciones. La relación con la comida puede llegar a ser desequilibrada cuando se utiliza de forma compulsiva y para algo más que saciar el hambre.
La explicación del porqué esta relación puede llegar a mantenerse indefinidamente se debe a que sabemos que la comida no puede abandonarlos. Comer compulsivamente es una autoagresión que comienza con la necesidad de calmar la ansiedad por el camino del placer de la comida, y termina por el arrepentimiento y el sentimiento de culpa

Hay algunos aspectos característicos  en la personalidad de la gente con sobrepeso, cuando ya se ha descarado que sea un problema orgánico. Son los siguientes:

1.La autoestima

 Las personas que tienen autoestima alta, gestionan con más facilidad los distintos problemas y objetivos de la vida sin accionar y desarrollar un estado de ansiedad, mientras que la falta de autoestima convierte a una persona en un ser  vulnerable ante las dificultades de la vida.

La ansiedad o la sensación de ser una persona desafortunada, a menudo se debe a una escasa autoestima. Cuando no se tienen herramientas para trascender las dificultades de la vida,  lo habitual, es tratar de evitar el sufrimiento  de diferentes maneras, algunas de éstas son: comiendo.

  1. La comida y el amor 

 Los niños que han tenido una sana relación con el amor, esta se mantiene a lo largo del tiempo siendo favorable a la hora de gestionar las emociones.

Los niños que no se han sentido amados, reconocidos, ni entendido bien, tratan de adaptase como mejor pueden y han aprendido que ante una situación emocional difícil a utilizan algunas de las siguientes diferentes estrategias: rebajar las expectativas, dejando de pedir lo que necesitan, no hablando sobre lo que duele y intentan no necesitar, no recibir consuelo… etc.  

En algún momento dejan de esperar que les reconozcan y empizan a confiar en sólo en ellos mismos y su propio sustento, consuelo y placer.  Se puede dar entonces la rutina de comer y a comer.

Los niños que han tenido una sana relación con el amor, esta se mantiene a lo largo del tiempo siendo favorable a la hora de gestionar las emociones.

Los niños que no se han sentido amados, reconocidos, ni entendido bien, tratan de adaptase como mejor pueden y han aprendido que ante una situación emocional difícil a utilizan algunas de las siguientes diferentes estrategias: rebajar las expectativas, dejando de pedir lo que necesitan, no hablando sobre lo que duele y intentan no necesitar, no recibir consuelo… etc.  

En algún momento dejan de esperar que les reconozcan y empiezan a confiar en sólo en ellos mismos y su propio sustento, consuelo y placer.  Se puede dar entonces la rutina de comer y a comer.

Se transfiere el dolor de la espera a ser amada al dolor de ser gorda/o. El amor duele, la gente engaña, se va…  se ha protegido cuidadosamente ante la posibilidad de sentir el dolor de la traición; se ha buscado un amante, segura de que nunca la abandonará: La comida.

  1. La intimidad

 En ocasiones  se da un desajuste interno entre lo deseado y lo que “debemos” hacer. Esto se traduce en ansiedad, estrés, mecanismo de evitación, de evasión… en relación al tema que trato, en comer para no  pensar, para no exponerse.

Cuando hablo de Intimidad, me refiero a la capacidad de escuchar, de escucharse. La persona opta por no seguir las insinuaciones sensoriales de su cuerpo, al encontrarse tan profundamente alejada en sí misma. Se trata de habitar tu verdadero Yo, identificar  necesidades y deseos. Se trata de anclarse en sí mismo evitando la confluencia con el mundo. Separar el yo de el Nosotros.

 El amor es un estado de conexión recíproca, bidireccional, que incluye la vulnerabilidad y la entrega  y que exige autovalorarse y ser constante, y es también una disposición a enfrentarnos a lo peor de nosotros mismos en vez de rehuirlo.

 La sobrealimentación sustituye  a la relación con el mundo, con los otros. La relación con la comida asegura la unidireccionalidad ,  el placer y no produce tensión emocional.  El obeso se convierte en un ser solitario desconectado de sus propios deseos y necesidades que ha aprendido a sobrevivir sin pensar en él, sin sentir.

El sobrepeso es el síntoma no el problema.

 El tratamiento de obesidad no son las dietas, ni los gimnasios (estos son complementos al tratamiento) sino en reconocer qué evita cuando come compulsivamente.  Se trata de poner una gran lupa en aquello que está ocurriendo, emocionalmente hablando, justo antes de que se active la necesidad de ingerir para rebajar y  lo que sea que esté ocurriendo.  El tratamiento se orientaría en observar como la comida es un sustituto de algo, de qué? Y  observar la carga autodestructiva que conlleva la sobrealimentación tanto a nivel de salud física como emocional.

Montse Fernández. Psicóloga col.19068

Terapeuta Gestalt

Bibliografia:

Geneen Roth. 1992. “Cuando la comida sustituye al amor”. Barcelona. Urano

Peñarrubia, F. 1988. Terapia Gestalt. La vía del vacío fértil. Madrid: Alianza.

Autoestima y Gestalt

Autoestima y Gestalt

Vivir el presente es concepto de la  terapia gestalt.

Vivir, el concepto, el uso, no es siempre igual para todos. En el cuerno de África, en este momento, el vivir se concentraría en la tarea alimentarse para sobrevivir. Para otros, vivir, lo relacionan con tener algo que les haga “feliz” una pareja, un viaje, dinero, una casa, un amante, un carnet de algún reconocido equipo de fútbol, etc.  No critico todas estas iniciativas motivadoras ya que en sí mueven a la persona hacia un objetivo siempre y cuando los medios para obtenerlos sean respetuoso con los demás  y el entorno.

La propuesta, no es sólo vivir en el presente de la gestalt, sino SER en el presente. Se trata de ir un paso más allá. Ser en el presente es un acto muy intimo y valiente.

Para empezar esta relación con uno mismo, la autoestima juega un importantísimo papel. Tratar de aprender de las dificultades es estar en el aquí y ahora como anuncia la gestalt, es una paciente tarea que se ha de trabajar día a día, minuto a minuto. Una adecuada autoestima facilita atravesar los problemas. La orientación de un psicólogo gestalt facilita la comprensión de uno mismo y mejora la autoestima.