La terapia Gestalt

La terapia como herramienta para el desarrollo personal

La terapia Gestalt aparece en los años 50, se le ha definido de diferentes maneras:

  • Terapia del Aquí y Ahora
  • Terapia de Contacto
  • Filosofía de lo obvio

Pertenece a la psicología Humanista caracterizada por no tratar a los pacientes como enfermos sino como personas con capacidades para resolver sus bloqueos. Averiguar cómo y en qué circunstancias se bloquea y con qué objetivos lo hace.

Circunstancias vitales como acontecimientos históricos, la familia, la sociedad, la cultura, los deseos, las expectativas, la imagen, etc..  han contaminado esa conexión “sabia” de la que disponemos para gestionar sanamente nuestra relación con nosotros y con el mundo.

En la Gestalt se busca identificar qué aspectos del presente (conductas, pensamientos, ideas…) se están interponiendo entre nosotros, nuestros objetivos y necesidades. Nos centramos en descubrir qué mecanismos, del presente, nos impiden resolver un problema actual esté o no conectado con el pasado.

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La terapia Gestalt

 

No trata de ahondar en el pasado de una persona hasta encontrar el trauma y así mirar de resolver ese episodio. La terapia Gestalt no ve la neurosis como deseos reprimidos, sino como acciones, sentimientos, deseos que quedaron interrumpidos

Según estudios comparados, no hay unas corrientes terapéuticas claramente mejores que otras, ni tampoco psicólogos, ni terapeutas que sean eficaces para todo el mundo.

Durante las sesiones se busca tomar contacto con otros aspectos más allá del cognitivo, es decir, prestar atención a  qué se hace en ese momento, qué se nota, cómo se nota, qué se siente, emociones, presiones físicas, gestos, tonos de voz.. Desde “este” Darse Cuenta el paciente entra en contacto con su autoconcepto y la imagen que tiene de sí mismo y así integrar aspectos que desconocía que puedan facilitarle encontrar la manera de resolver sus dificultades.

El proceso se orienta hacia el autoconocimiento, la satisfacción y el autoapoyo; es decir, conseguir que la persona se haga responsable de sí misma, de lo que siente, lo que piensa y lo que hace; y que consiga integrarlo.